Robbie Williams se aferra a su corona

Ámsterdam, 13 de Julio de 2013. Robbie Williams vestido con sus galas menos favorecedoras y más horteras reclama desde que a finales de 2012 publicara su último disco, aferrarse a su corona de Rey del Pop actual, a pesar de sus idas y venidas de la realidad, de los excesos vividos y de no igualar los registros alcanzados tiempo ha. Para ello ha tirado la casa por la ventana en este Take the Crown Stadium Tour, con escenografía dorada y con una temática muy simple, ÉL, una mezcla de figuras enormes basadas en las imágenes del libreto del citado álbum, y una gran corona central, servían de podium al cantante y a su inabarcable ego.

Look what we´ve been and what we are tonight…reza uno de sus temas, y es que es cierto, que no es el mismo joven -a pesar de retoques digitales-, ese que hace un par de décadas irrumpía en la afamada formación de la boyband Take That donde comenzó a forjarse su imagen de gamberro y rebelde, y es que el tiempo pasa por todos, y RW no iba a ser menos, aunque su energía, su humor ácido, sus malas maneras y su picaresca le acompañe allá donde va y pase el tiempo que pase, su atractivo físico no goza de su mejor momento, así como su salud musical en cuanto a venta de discos se refiere, no se puede decir lo mismo en cuanto a la venta de entradas, ya que agota allá donde pone fecha.

Con una organización, medios y respeto que ya quisiéramos en este tipo de eventos para nuestro país, el público llenaba el Amsterdam Arena, que contaba con un DJ y con el nuevo chico X factor, Olly Murs, como teloneros. Del primero poco que decir, poner un CD o una lista de reproducción aleatoria hubiese hecho la misma función que este resacoso y mudo muchacho con su Apple; no fue así Olly Murs, que con breve acierto presentó ante un frío público las canciones de su primera puesta de largo, con la destacada Troublemaker, dejó claro que a este chico no le faltan ganas y voz, lástima que haya demasiados como él ahora mismo en el superpoblado mundo de la música.
A las 21 horas, con puntualidad inglesa y aún con los últimos rayos de sol presentes, los acertados acordes de Candy Man acercaban a la banda de Mr Williams al escenario,  fue el momento en que Hey Wow Yeah Yeah presentaba en la parte superior del enorme escenario un enorme Robbie que sobrevolaba al público hacia una de las pasarelas, dando por cortada la cinta que inauguraba el concierto. Nada podía mejorar esta entrada que la enérgica Let me entertain you para conectar de una forma casi protocolaria con los allí presentes. .
Aunque todas las épocas del cantante, tuvieron cabida en la noche, fueron muy pocas las pertenecientes a este último disco las que sonaron quizá debido al abuso de covers o a la larga lista de canciones propias, sea como fuere por allí sonaron Monsoon, Not like the others o Minnie The Moocher, entre las cuales se intercalaban speeches del inglés en que recordaba el tiempo que había estado alejado de los escenarios -desde 2006-, cómo ha cambiado su vida en estos últimos años o dedicaba gestos obscenos a cámara. Se abrió paso Olly Murs de nuevo, para cantar el afamado dueto con Kylie Minogue, Kids , con el que llegó uno de los mejores momentos musicales del concierto; fue seguida por dos de las sorpresas de la noche Sin Sin Sin y Bodies, esos singles de su última etapa que a pesar de animar y funcionar en directo, no hacen si no recordar las Supreme, Lovelight, Advertising Space e incluso el segundo single del disco Different, olvidadas para este setlist.
Llegó el momento de que sonaran Come Undone o Strong, de que se repitiera el detalle que desde siempre ha tenido subiendo a una fan al escenario, con la que compartió bromas y una cama decorada con el logo de Take That para cantar Everything changes, también hubo tiempo para enfundarse la guitarra y compartir las insuficientes versiones acústicas de Millenium, Better Man o Sexed Up, o de rescatar Me and My Monkey uno de los no-singles a los que más cariño tienen sus seguidores.

Su exitoso último single Candy fue rapeado sin la gracia del estudio, Hot Fudge dejaba patente que el dorado escenario no era sólo un bonito marco, si no que era una pantalla con coloridas y cambiantes proyecciones; Rock DJ nos trajo a la mente aquel gran videoclip marca de la casa, temas que fueron pasillo hacia la última parte del concierto en la que sus, probablemente, tres mejores singles de su carrera (Feel, She’s the one y Angels) se sucedieron haciendo las delicias del escasamente emotivo público holandés.
En resumen, una fortuna haber vivido este gran espectáculo del mundo del pop -fuegos artificiales y globos incluidos-, que deja claro que hay pretensiones de Robbie para rato, aun con el temor de que se transforme definitivamente en un artista basado en sus éxitos pasados, y con la duda de si en las generaciones venideras habrá figuras tan carismáticas y auténticas como él, se trata sin duda alguna de una de las grandes giras de este 2013, pese a que cómo no, España no aparezca entre las fechas.

2 comments on “Robbie Williams se aferra a su corona”

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