Eurovisión 2014, Festival para (casi) todos los gustos

Ayer se celebró el Festival número 59 de la Canción de Eurovisión en Copenaghe, un evento nunca exento de polémica por su indudable apego en los últimos tiempos al mundo pop, a la representación de un vaivén de países europeos, a la cuestionable manera de repartir los votos entre éstos y sobre todo, al mundo gay. Este año la ganadora ha sido Conchita Wurst, un cantante transformista que ataviado en un ajustado vestido de pedrería, larga melena y barba poblada ha convencido a los seguidores del programa con una balada épica que muchos asemejan con la BSO de una película de James Bond, España en 10ª posición, polacas con gran escote, mucha canción tranquila y más, comentado entre los colaboradores del blog a continuación.


La representante de Austria Conchita Wurst

El de este año no ha sido de los mejores en cuanto a canciones con calidad y actuaciones destacadas, no había claro favorito hasta casi la consecución de las semifinales y España este año vendía la piel de cordero antes de venderla, con la aclamada (sin motivo musical) Ruth Lorenzo que no competía con un gran tema ni mucho menos, pero sí con chorro de voz (parece que lo único que España aporta al Festival en los últimos años). Destacaron temas como excelente oda en contra del maltrato con música made in EEUU de Hungría, la llamativa e incoherente puesta en escena de Polonia, y por supuesto, como el de Países Bajos a camino entre Police y Lady Antebellum, que sobresalía entre el inusual el número de temas de corte country, una aportación sin duda acertada, aunque choca con la idea de la Eurovisión petarda y bailable que casi todos tenemos en mente. Es bueno también recordar que sigue siendo un concurso de canciones, y que la calidad y la implicación de cada país es quien marca el estilo y el “ridículo” con el que relacionamos el evento. De la ganadora Austria decir que lo es sin duda por la impactante y valiente imagen, no ha dejado a nadie indiferente y su actuación y mensaje fueron brillantes. A destacar los enormes abucheos que las representantes rusas y las votaciones recibían por parte del público danés, en clara contra por el papel de Rusia en temas de actualidad política, dejando claro que las simpatías e intereses entre países influyen en las votaciones (aunque Rusia quedó en este caso en el puesto 7o).
Una ganadora y un Festival con mucho en común, éste último receptor anual de críticas, pero con una audiencia muy numerosa y que consigue un seguimiento continental apabullante que sólo el fútbol tiene hoy día.
No podía pasar por alto el desastre de jurado, presentadora y comentarista de votaciones de España, ni idea de inglés, ni de Eurovisión, ni de comunicar, ridículo es poner a ciertas figuras en un trabajo que no saben hacer, y que una televisión como la española no sepa elegir invitados de calidad para formar parte de seguimiento a la actualidad musical sea Eurovisión, conciertos o lo que se tercie fuera del mundo Raphael/Alborán/Bisbal.
@jenvivejenes
Países Bajos: The Common Linnets- Calm After The Storm
Un año más, toca hablar un poquito de Eurovisión, un festival que poco a poco se va convirtiendo en un macro-evento televisivo en vez de un festival de la canción como era en sus inicios. Ese festival que nació a mediados de los cincuenta y que nos servía un poco para conocer la música más popular de cada país, desde que se permitió que cada país pudiera escoger el idioma en que cantaba se ha transformado en un evento en el que claramente podemos diferenciar tres bloques: Baladas, canciones pop-dance y los que ‘dan la nota’. Con ese dar la nota meto un poco en el saco a los que tiran algo de más folk autóctono del país y se salen de la típica canción de Eurovisión y ya los que buscan polémica y que al final son los que dan más que hablar.
Para no salir de la tónica, este año hemos tenido este trio claramente diferenciado de nuevo, con una balada como ganadora, pero que se ha visto más que favorecida por el marco de ‘dar la nota’. Conchita Wurst (o salchicha), con su barba y su decente balada se llevó prácticamente todos los 12 en las votaciones. ¿Mejor canción? Hace ya tiempo que en Eurovisión no gana la mejor canción, y yo vi alguna mejor canción que la austriaca. Suiza y Holanda arriesgaron con sus propuestas y esta segunda estuvo a punto de dar la sorpresa.
Mencionar la más que decente participación española (después de lo ocurrido el año pasado…), con cierta polémica por parte de los eurofans por cómo se produjo en el programa de TVE, Ruth Lorenzo defendió su balada que nos permitió quedar en un décimo puesto más que respetable, igualando una de las mejores participaciones de los últimos años, la de Pastora Soler.
Y bueno, con respecto al festival, muchos los criticarán, dirán que huele a naftalina, que deberíamos salirnos, que es un coste innecesario… yo no sé cómo me las apaño, pero al final, todos los años repito, y esas dos horas de criticar por criticar sientan tan bien que espero que siga por muchos años el festival.

@VirgiGilmore

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