Carlos Núñez homenajea a la música

Mucha gente le habrá perdido la pista desde aquella maravilla que era ‘El Pozo de Arán’ que a finales de los 90 sonó hasta en radiofórmulas en pleno apogeo de la música celta allá por el año 2000, pero Carlos Núñez no sólo sigue en activo, sino que a lo largo de todos estos años en los que nos han invadido estilos musicales como el electropop, el trap y sobre todo, el reguetón, él ha continuado su andanza y estudio de su estilo, viajando por todo el mundo e investigando no sólo sus raíces ( en recónditos lugares como en la música brasileña), sino también colaborando en bandas sonoras y tocando para músicos de gran prestigio como The Chieftains, Sinead Oconnor, Carlinhos Brown o Luz Casal, y acumulando galones que lo encumbran como uno de los mejores gaiteros a nivel mundial. Y así lo dice la prensa mundial, que le compara con lo que Jimmi Hendrix supuso para la guitarra eléctrica, y que lo dice desde la perspectiva de que la música tradicional no goza de la misma imagen pública que la actual. Aún así qué gusto dar comprobar que aún hay artistas que no sólo tocan música, sino que la crean de un modo tan artesano y la miman como hizo en el Teatro Principal de un lugar tan poco “celta” como podría parecer Alicante.

Un concierto de la gira ‘Inter-Celtic’ supone mucho más que escuchar en directo sus grandes éxitos, supone un auténtico homenaje a la música -ya no sólo celta-, sino también a la de la localidad en cuestión que visita. Rodeado de un grupo de músicos excepcionales hubo tiempo para rescatar guitarras medievales con su inseparable Pancho Álvarez, para poner en el pedestal que se merece a la joven acordeonista navarra Itsaso Elizagoien, para latir al ritmo de la percusión de su hermano Xurxo Núñez, contó con instrumentos invitados de la zona como las dolçainas de ‘La Xàfiga’ banda tradicional de Muro de Alcoy, la banda de gaitas del Centro Galego de Valencia o de disfrutar de un Carnyx rehabilitado para la ocasión -instrumento de viento utilizado en la época medieval- entre otras y otros, con quienes sumaron hasta 50 personas encima del escenario, en lo que supuso un gran homenaje a la cultura de la zona. Ensalzar la figura de Carlos ya no sólo como excelente instrumentista de viento, sino como unión de tan diversos estilos, y como comunicador y contador de historias.

Necesario que en los días que corren, la música tradicional celta siga mirando mire hacia el futuro y no se conforme con lo que ya ha sido, que se reivindique y se divulgue la cultura de cada zona, sumando diversidad y respeto entre quienes formamos este país, donde con respeto todas y todos tenemos cabida.

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